«Casi todos creen que el tiempo es como un río que fluye seguro y veloz en una sola dirección. Pero yo le he visto la cara al tiempo y os puedo asegurar que están equivocados. El tiempo es un océano en la tormenta…»
Así comenzaba Prince of Persia: Las Arenas del Tiempo, hace más de 20 años, en 2003. No sé si el tiempo es un río, un océano o un tsunami que nos pasa por encima, porque yo no sé cómo ha pasado tanto tiempo ya, pero el caso es que ese juego nos marcó a muchas personas: me empezó a interesar la serie lo que estaba haciendo Ubisoft con la franquicia creada por Jordan Mechner, así que tengo muchas ganas del remake que fue anunciado y después retrasado sin fecha concreta.
Y este Prince of Persia: The Lost Crown fue una sorpresa, aunque podía parecer que se tratase de un mero aperitivo previo al plato fuerte, el remake. Pero la verdad es que este no es un juego menor ni mucho menos. Había muchas ganas de un nuevo Prince of Persia y me alegro mucho de que haya salido tan bien, porque esta es la primera entrega de la serie que ha salido desde Prince of Persia: Las Arenas Olvidadas para Wii, lanzado en 2010, hace 14 años ya… ¡quien tuviera las arenas del tiempo!
Prince of Persia: The Lost Crown es un Metroidvania de desplazamiento lateral que bebe mucho de los referentes del género como Metroid Dread como Hollow Knight, de hecho es un Metroidvania de libro, que creo que no destaca por ser muy original, pero sí por ser un juego muy sólido, muy cuidado en todos los aspectos.
Desde la primera vez que lo vi ya me dio muy buena impresión, pero más todavía al conocer que quien está detrás es Ubisoft Montpelier, los responsables de la serie Rayman y Beyond Good & Evil, que son mis juegos favoritos de Ubisoft. Como digo, es un Metroidvania que marca todas las casillas que tiene que tener un Metroidvania: el gran mapa para explorar, las habilidades del personaje que van mejorando para que puedas acceder a otras áreas, los premios a la exploración…
El protagonista del juego es diferente al de las entregas anteriores: se llama Sargon y no es el príncipe, sino que debe rescatar al príncipe de Persia, que ha sido secuestrado por su antigua mentora. Está bien que después de haber rescatado a la princesa tantas veces en videojuegos, tengamos que rescatar ahora a un príncipe. El Monte Qaf, el enorme escenario en el que transcurre el juego, está poblado por diversos personajes con los que habrá que hablar a menudo, por lo que el juego no transmite una sensación de soledad de otras aventuras de exploración como Metroid: en ese sentido se asemeja más a Hollow Knight.
Destacan las buenas sensaciones al controlar al personaje, la agilidad de Sargon: no puede correr en las paredes como tal, como en Prince of Persia: Las Arenas del Tiempo, pero sí rebotar, hacer un impulso en el aire… y otras habilidades que se van desbloqueando, entre las que se encuentra, cómo no, un doble salto. Cada una de las habilidades contribuye a que el protagonista pueda desplazarse de forma cada vez más rápida y fluida por el intrincado Monte Qaf. Da gusto controlar al personaje y las secciones de plataformas son una delicia: algunas están concienzudamente diseñadas para suponer retos de lo más exigentes que no admiten fallar ningún salto, que recuerdan a las de Celeste, y que pican para repetir cada sección las veces que haga que haga falta. Como Sargon reaparece muy cerca tras cada fallo, reintentarlo no es un suplicio, y conseguirlo supone una satisfacción impagable.
Los combates tampoco podían faltar: el protagonista ataca con sus dos espadas y también obtiene un arco ente otras herramientas y habilidades. Es posible esquivar, bloquear ataques con un parry y realizar combos de manera bastante sencilla: no cuesta ejecutar combos espectaculares y crear coreografías de combate muy dinámicas enviando al enemigo por los aires y acabando con él antes de que caiga al suelo. También existen unas habilidades especiales conocidas como Athra que se pueden utilizar al llenar una barra, y que son tanto ofensivas como defensivas y estratégicas: por ejemplo, una habilidad permite crear una zona de curación en el suelo que repele también a los enemigos. Estas habilidades son especialmente útiles en situaciones límite, como en los espectaculares combates contra los jefes finales. Estos enfrentamientos no son particularmente complicados, pero son enemigos que no dan tregua y exigen que Sargon se mueva constantemente buscando huecos por los que evitar sus ataques y atacar.
Redondea estos sistemas la posibilidad de personalizar a Sargon y modificar sus habilidades equipando amuletos. Se trata de un sistema muy similar al de Hollow Knight que presenta unas ranuras para equipar amuletos con distintas propiedades: por ejemplo, revivir a Sargon con una fracción de salud tras morir, aumentar la capacidad máxima de salud, otorgar más defensa.. existe una generosa cantidad de amuletos que encontrar a lo largo de la aventura, y solo es posible cambiar los amuletos equipados en los puntos de guardado, tal y como sucedía en Hollow Knight. Pero además de tomar prestadas ideas de otros Metroidvania, Prince of Persia: The Lost Crown incluye una idea muy curiosa dentro de este subgénero: la posibilidad de capturar una imagen del escenario en el que Sargon se encuentre en ese momento para consultarla a modo de captura de pantalla desde ese punto del mapa. Hacerlo requiere unos objetos llamados Fragmentos de memoria, por lo que no es posible hacer capturas sin límite. Aunque también existe la posibilidad habitual en los Metroidvania de colocar marcadores en el mapa, la captura de pantalla resulta mucho más útil para recordar fácilmente a qué venía ese marcador colocado hace 15 horas de juego. Incluso hay puzles visuales en los que capturar la pantalla permite recordar ciertos elementos del escenario para poder utilizar esa información en otra zona. En definitiva, es una idea que será fácil echar de menos en otros juegos de este estilo.
La banda sonora del juego, compuesta por Mentrix y Gareth Coker, también está a un buen nivel. Coker, por cierto, es el compositor de otros Metroidvania como Ori and the Blind Forest y su secuela. Es una música con toques obviamente muy arabescos, combinados con otros más cañeros, y que invita a ser escuchada fuera de la partida. El juego está bien servido de contenido, y alcanzar el 100% puede llevar más de 30 horas de juego, e incluye varios modos de dificultad.
KONGclusión
Solo tengo cosas buenas que decir sobre Prince of Persia: The Lost Crown: me ha gustado más que Metroid Dread. Presenta unas secciones de plataformas muy bien diseñadas, escenarios amplios e interesantes de explorar, combates dinámicos y variados, una historia interesante con ese toque habitual de viajes en el tiempo que personalmente siempre agradezco… un juego realmente sólido para cualquier amante de los Metroidvania. Sargon no es un príncipe, pero se ha conseguido codear con el linaje más puro de los Metroidvania. Ubisoft se ha coronado.
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He utilizado un código de descarga de Prince of Persia: The Lost Crown facilitado por Ubisoft España para la realización de este contenido.