Análisis de WarioWare: Move It!

7–10 minutos

El poder de los posilitos

WarioWare: Move It! es la segunda entrega de WarioWare para Nintendo Switch. Parece que Nintendo ha compensado que no saliera ninguna entrega para Wii U, porque aquel Game & Wario no era realmente un WarioWare, pues nada, ración doble en Switch. Y de decir que esta nueva entrega me ha gustado mucho más que WarioWare: Get It Together!, la anterior que salió en 2021. Como ya repasamos en el episodio titulado La historia de WarioWare, algo que caracteriza a buena parte de los juegos de la serie es que se centran en proponer microjuegos que exprimen las características únicas de cada consola, por ejemplo, la pantalla táctil y el micrófono de Nintendo DS. Pues WarioWare: Move It! vuelve a ser una de esa entregas, porque aprovecha todas las posibilidades de los mandos Joy-Con: desde los sensores de movimiento a la vibración o incluso la cámara infrarroja de movimiento que hay en el Joy-Con derecho. 

La manera más clara de describirlo es como si se tratase de una secuela de WarioWare: Smooth Moves, la entrega para Wii, que creo que es una de las más memorables. De hecho, el juego me recordado mucho a los juegos de Wii: te invita a jugar de pie, aparecen esas pantallas de aviso de jugar con espacio suficiente alrededor para no golpear nada, te recuerda la importancia de ajustarte bien las correas para que no salga disparado un Joy-Con… todas esas cosas a las que nos acostumbramos en la época de Wii.

El juego propone una colección de más de 200 microjuegos, que hay que jugar en sucesión a un ritmo frenético, cada uno dura como mucho unos cinco segundos, y presentan situaciones muy surrealistas y divertidas que tenemos que resolver rápidamente utilizando moviendo los Joy-Con, o los posilitos, que es como se refieren a los manos en este juego, al igual que en WarioWare: Smooth Moves llamaban Watuta al mando de Wii. Todo viene de que Wario llega de vacaciones a una isla paradisíaca, la Isla Solaz, en la que rinden pleitesía a una deidad y a unas reliquias de piedra llamadas posilitos, que básicamente tienen forma de Joy-Con y que según la leyenda permiten curar cualquier mal al bailar con ellas en las manos. Y de eso va el juego, de moverse mucho con los posilitos.

El modo principal es el modo Historia, que por cierto puede jugarse en solitario o en modo para dos personas, cada cual tiene que jugar con dos Joy-Con. Y se divide en varias tandas de microjuegos, apadrinadas por uno de los estrafalarios personajes de la serie WarioWare, están los habituales, Mona, Ashley, Jimmy T, 9-Volt… cada cierto número de microjuegos hay un juego final, más largo y complejo. Lo de siempre, vamos. Y los microjuegos de cada personaje están basados en adoptar una pose o un conjunto de poses, de maneras concretas de colocar el cuerpo y los posilitos.

Hay 18 poses diferentes, es decir, 18 maneras de jugar a este WarioWare, y una Voz celestial nos explica la primera cómo se juega con esa pose, siguiendo la misma línea de las explicaciones de la entrega para Wii. Hay poses como la de Espadachín, en la que hay que colocar una mano sobre la otra para que los posilitos hagan del mango de una espada imaginaria, con esta pose hay microjuegos de béisbol, de usar un desatascador en un retrete, de usar un pimentero… otra pose es la de manos arriba, que básicamente se juega levantando las manos por encima de la cabeza, y hay microjuegos geniales como en el que tus manos son los limpiaparabrisas de un coche, hay que moverlos a izquierda y derecha rápidamente. Incluso hay microjuegos que invitan a soltar los Joy-Con, sin que se caigan al suelo porque tenemos puesta la correa, por ejemplo, darle de comer a un pájaro cuando pase por debajo de nuestra mano, abriendo la mano para soltar el Joy-Con y la comida. Pero luego hay otras poses menos convencionales. Por ejemplo, la de Sumo, hay que colocarse como un luchador de sumo, separando las piernas, bajando la cadera y con las manos sobre los muslos. Y da pie a microjuegos tremendos como uno de aplastar globos con el trasero, agachándose para reventarlos. Y las mejores son para mí las que aprovechan las posibilidades más infrautilizadas de los Joy-Con. Por ejemplo, la pose Mano títere, hace que tengamos que sujetar el Joy-Con derecho con la mano izquierda y apuntando la cámara a la mano derecha, esa cámara infrarroja del Joy-Con puede detectar por ejemplo cuántos dedos de la mano derecha levantamos, y se utiliza en microjuegos de contar con los dedos, o incluso de jugar a piedra, papel o tijera. Otra pose es la de al acecho, en el que hay que colocar los posilitos sobre una superficie plana, sin quitarnos las correas, y agacharse frente a ellos. Con esta pose hay microjuegos como darle la vuelta sobre la mesa a los Joy-Con para cocinar un filete por las dos caras. En algunas ocasiones se añade una capa de complejidad extra a las poses, por ejemplo si aparece el icono de presionar un botón, aparte de adoptar correctamente la pose hay que presionar un botón en el momento exacto. Podría pasarme una hora comentando ejemplos divertidos, usos muy originales de los Joy-Con. Por cierto, es posible configurar lo que el juego llama tu “mano dominante”, si utilizas principalmente la mano izquierda o derecha.

Mención aparte, como siempre, para los minijuegos de 9-Volt, siempre son mi momento más esperado de un WarioWare, porque están basados en productos de Nintendo, no sólo videojuegos, rinden homenaje a toda la historia de la compañía y siempre hay referencias muy chulas. Hay 21 microjuegos de 9-Volt, y sin ánimo de destripar mucho, tenemos homenajes a juegos como Animal Crossing, Super Mario 64 DS, Zelda: Ocarina of Time 3D, nintendogs + cats, Metroid Dread, Pikmin 2 o el Ultra Scope, un juguete clásico de Nintendo lanzado en 1971. Mi favorito es el de Super Mario Bros. 3, que se juega con la pose Quiquiriquí, y sólo puedo avanzar que uno de los posilitos se convierte en la cola de Mario Mapache.

El modo historia puedes pasártelo en apenas dos horas, de una sentada, o más bien de una levantada, porque hay que jugar de pie. Es muy divertido pero también muy breve, pero como siempre en la serie, hay la opción de rejugar cada parte para descubrir todos los microjuegos de cada personaje y hay unos cuantos modos extras. Por ejemplo, un Museo, para volver a jugar cualquier microjuego o repasar las distintas poses, un cine para volver a ver las secuencias de vídeo, y varias opciones y modos más que se van desbloqueando. Quienes conozcan la serie ya saben que los extras y las sorpresitas siempre están ahí. 

Aparte del modo Historia hay un modo Fiesta de 2 a 4 jugadores, permite jugar a cada persona con un sólo Joy-Con, e incluye varias opciones como el Tablero Galáctico, una especie de Wario Party más limitado que se juega como un juego de mesa, con dados, casillas y microjuegos al final de cada turno. Este me ha gustado bastante. Hay otro con muy buena pinta que se llama ¿Quién maneja los hilos? en el que hay que descubrir qué jugador no está jugando realmente, quién está fingiendo que juega. Pero lamentablemente no he podido jugar porque es exclusivo para 4 jugadores, y ni he podido reunir a 4 personas ni tengo Joy-Con suficientes. Pero sirve para hacerse una idea de que hay propuestas muy originales, como la de otro modo para dos que sí he podido probar, el Juego del espejo, en el que sólo una persona utiliza los Joy-Con y no puede mirar el televisor, tiene que mirar a la otra persona, que es quien jjuega mirando al televisor pero simplemente moviendo las manos, sin los Joy-Con. Es decir, que tiene los Joy-Con tiene que imitar los movimientos de la otra persona para conseguir superar los microjuegos sin mirar. Espero que se haya entendido. Por cierto, para jugar al modo fiesta hay que conectar obligatoriamente la consola al televisor, no vale desacoplar los Joy-Con y jugar en lo que Nintendo llama modo tabletop, con la pantalla de la consola fuera de la base y apoyada en el soporte trasero. No se puede jugar 

Como aspecto negativo lo único que podría decir es que hay microjuegos mejores y peores, algunos que te descolocan y no entiendes muy bien qué tienes que hacer, y a los 3 segundos ya has perdido y no sabes ni qué ha pasado, pero bueno, es parte de la esencia caótica de WarioWare.

KONGclusión

En definitiva, me lo he pasado genial con este WarioWare: me he reído un montón con las situaciones absurdas, viendo las poses ridículas que hay que poner… es muy divertido. Da gusto ver que Nintendo lanza un juego que exprime los Joy-Con y que creo que es ideal para tener como juego de fiesta, es ese tipo de juego en el que ya es divertido ver a otra persona jugar.  La verdad es que es una gozada que un juego aproveche al máximo sus posibilidades de los Joy-Con, hay funciones que casi se nos había olvidado que estaban ahí. Es algo que han sabido hacer muy bien varios juegos de la serie WarioWare y este es uno de ellos. Se ha convertido ya en uno de mis juegos favoritos de la serie.

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He utilizado un código de descarga de WarioWare: Move It! facilitado por Nintendo Ibérica para la realización de este contenido.